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Diferencias entre kW y kWh en la factura de la luz

Diferencias entre kW y kWh en la factura de la luz
Roger Noguera

Entender la factura de la luz no siempre resulta sencillo. En su contenido, aparecen términos y referencias que no comprendemos y que incluso pueden parecer iguales, aunque no lo sean. Es el caso de los términos kW y kWh, que son muy diferentes a pesar de su parecido. Ambas hacen referencia a unidades de medida, pero cada una tiene su propio significado dentro y fuera de la factura. Aquí puedes conocer las diferencias entre kW y kWh, toma nota y empieza a comprender la factura eléctrica.

¿Qué es un kW?

El primer paso para conocer en qué se diferencian y cómo se relacionan estas medidas, es definir qué es kW.

El kilovatio, o kW, es una unidad de medida que se utiliza para medir la potencia. La unidad básica a la que hace referencia es el vatio, y es la que define la potencia eléctrica que necesitan los aparatos eléctricos para funcionar.

Dentro de una instalación eléctrica, la potencia hace referencia a la cantidad de energía que pasa por los elementos conductores en un determinado momento. También sirve para conocer el número de aparatos eléctricos que pueden estar conectados al mismo tiempo sin que salten los plomos.

¿Qué es un kWh?

También es necesario saber qué es kWh, porque a partir de su definición será más fácil entender qué tienen de diferente.

El kilovatio hora, o kWh, es una unidad de medida que se utiliza para medir la energía consumida, o, lo que es lo mismo, la cantidad de potencia que se ha utilizado durante un determinado periodo de tiempo.

Dentro de la vivienda, esta unidad servirá para medir el consumo eléctrico general realizado en un periodo concreto, que en la factura es generalmente de un mes.

¿Por qué ambos aparecen en tu factura de la luz?

La potencia, medida en kW, es una medida fija que depende del contrato con la empresa comercializadora. Por su parte, la energía, medida en kWh, no tiene límite, y dependerá del consumo efectuado por la vivienda.

Ambos conceptos están íntimamente relacionados, y deben aparecer en la factura porque a partir de ellos se obtiene la medida de consumo que el usuario tendrá que abonar a final de mes.

Para entenderlo con un ejemplo práctico, un frigorífico puede necesitar una potencia de 160W para ponerse en funcionamiento. Una vez en marcha, realizará un consumo determinado durante todo el tiempo que esté funcionando, que es la energía expresada en kWh.

¿Cuál es el precio del kW?

Es el Ministerio de Industria de España el que se encarga de determinar el precio de la potencia contratada dentro del mercado regulado, medida en kW, a diferencia del precio de la electricidad, que se establece dependiendo de los mercados mayoristas. Además, las comercializadoras de mercado liberalizado pueden ofrecer sus propios precios en cuanto a la potencia, lo que en ocasiones supone un ahorro importante para el consumidor. Por este motivo, no se puede definir un único precio de potencia en todas las ocasiones.

Lo más aconsejable es que cada usuario realice un estudio sobre sus necesidades y sobre las posibilidades que existen en el mercado, tanto en PVPC como en el mercado libre, y tomar la decisión que mejor se ajuste a su vivienda. En términos generales, el mayor ahorro se produce al reducir la potencia contratada, porque es habitual que los usuarios tengan un exceso y no hagan un uso adecuado de ella. Reducir la potencia es tan sencillo como contactar con la comercializadora y solicitar dicha disminución, siempre teniendo en cuenta la potencia necesaria real para que todos los elementos eléctricos de la vivienda puedan funcionar al mismo tiempo.

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